Isai belderrain
Nacer de Nuevo: Gracia y Propósito Mientras preparaba el mensaje sobre la conversación de Jesús con Nicodemo, no podía dejar de pensar en la presión que a veces ponemos sobre nosotros mismos para ser “buenos cristianos”. Es una carga pesada que nos cansa y nos aleja de la verdadera libertad. Nos ponemos un “disfraz” de […]
Cuando vemos a Pedro, un discípulo con un historial de fallas y negaciones, sanando al paralítico Eneas o resucitando a Tabita (Dorcas), vemos la evidencia de un discípulo que, tras ser transformado, se dedicó a imitar a su Maestro. Él no dijo: “Yo, Pedro, te sano”, sino: “Eneas, Jesucristo te sana”. Esto es crucial para nuestra comunidad. El amor de Dios nos capacita, no nuestro propio esfuerzo. El poder no reside en el mensajero, sino en el mensaje: en la verdad de que Jesús es la solución.