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Tu propósito
- 16 abril, 2026
- Publicado por: Judith Cuevas Villavicencio
- Categoría: Enseñanza para Mujeres
¡Hola, mis queridas mujeres y amigas! Qué alegría saludarlos nuevamente a través de este espacio. Soy Judith Cuevas, y todavía siento en mi corazón ese fuego que compartimos hace unos días. Mientras preparaba este mensaje bajo la lluvia, el Espíritu Santo no dejaba de inquietarme con una sola idea: no estamos aquí por casualidad. A veces andamos a las prisas, queriendo estar en todo, y terminamos “desquiciadas” y agotadas. Pero ese día, frente a cada silla ocupada en CARA Iglesia Cristiana, sentí la urgencia de decirnos: “¡Hagamos una pausa!”.
Me preguntaba mucho por qué Dios nos ha permitido vivir procesos de salud, de economía o crisis con los hijos, y la respuesta es clara: para que de todo eso salga algo bueno. No podemos ser egoístas y quedarnos con las bendiciones solo para nosotros; de lo vivido debe nacer un testimonio que edifique. Sentí que era el momento de declarar valentía y entrega, porque para este tiempo histórico, con todos sus ataques a la familia y a la identidad, Dios nos eligió a nosotros. Mi carga era recordarte que tu vida es de muchísima utilidad, mucho más de lo que imaginas.
Nuestra hora ha llegado
El punto que quería que se llevaran grabado en el alma es que somos mujeres del reino, y como tales, ya no podemos esperar ni un minuto más para accionar. A veces nos sentimos inseguros, pensamos: “¿Yo qué voy a decir?”, pero el secreto que Santiago y Ester nos enseñan es que no somos nosotros, es Dios en nosotros. Nosotros somos responsables de preparar nuestro “depósito espiritual” leyendo y escuchando la Palabra, pero al final, es el Señor quien nos equipa.
Él no elige a los preparados, Él prepara a los elegidos. Nosotros, tenemos que entender que la cosecha es mucha y los trabajadores somos pocos. Por eso, el llamado es a dejar de escondernos. Ya no postergues más tu crecimiento espiritual. Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras que ya estaban listas para que camináramos en ellas. Si Dios te puso en ese trabajo, en esa familia o en ese vecindario, es porque eres la pieza clave para llevar el amor de Dios a ese lugar específico.
Valentía a pesar del miedo
Después de bajar del púlpito, me quedé reflexionando en algo que quiero compartirles como una confidencia: el valor no es la ausencia de miedo. Yo misma, cuando empecé, le decía al pastor Abelardo: “Ponme a lavar los baños, pero no me pongas a compartir”. Pero Dios usa corazones dispuestos, no currículums perfectos. Esta es la clave para nuestra fe práctica: Dios usa tus heridas para que puedas abrazar a otros.
Cuando nos humanizamos y compartimos desde nuestra debilidad, es cuando más impactamos nuestras relaciones. Si tú has pasado por una depresión o una crisis matrimonial y Dios te levantó, esa “herida sanada” es hoy tu herramienta más poderosa para ayudar a alguien más que está llegando a cara.mx buscando esperanza. Mi revelación adicional es esta: tu oración intencional por alguien que ni siquiera conoces es lo que mueve la mano de Dios. No busques brillar por brillar, busca brillar para glorificar al Alfarero que te dio forma. El crecimiento personal real ocurre cuando dejas de buscar la aceptación de los demás y te das cuenta de que ya fuiste aprobada por el Rey de Reyes.
Mi Oración y Desafío Para Ti Esta Semana
Mi querida hermana, mi amiga, mi oración para ti es que esta semana te levantes y resplandezcas. Te desafío a que no te calles, a que no escondas tu fe. Donde hay caos, sé tú la voz de esperanza; donde hay silencio, sé tú la voz que profetiza bendición. No temas, porque Él está contigo y siempre te sustentará con su justicia.
Te invito a que nos acompañes en CARA Iglesia Cristiana en nuestro próximo servicio. Caminar juntos en comunidad es lo que nos da la fuerza para no desmayar. Ven a tener un verdadero encuentro con Dios y descubre el propósito por el cual estás vivo en este tiempo. ¡México necesita mujeres y hombres de rodillas que se atrevan a dar el paso! Que Dios te bendiga grandemente y te llene de su paz.
Con amor,
Judith Cuevas cara.mx
