Todo tiene su tiempo debajo del sol
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La Pastora Lalita Martínez, de CARA Iglesia Cristiana, nos ofrece una enseñanza profunda y consoladora titulada “Todo Tiene Su Tiempo”, basada en la sabiduría del libro de Eclesiastés. El sermón comienza con la poderosa afirmación de Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Esta no es solo una invitación a la paciencia, sino una reflexión vital sobre cómo valoramos y administramos el regalo más preciado de Dios: nuestro tiempo en la tierra.
En un mundo marcado por la prisa y la desesperación, la Pastora Lalita subraya que nuestro tiempo no es nuestro; es del Señor, y por ello debemos rendir todos nuestros planes y preocupaciones a Él (Salmo 31:15). La vida es, de hecho, muy breve comparada con la eternidad. La Palabra nos la describe como hierba que pronto se marchita (Salmo 103:15-16) o neblina que se desvanece (Santiago 4:14). Ante esta realidad, es esencial aprovechar cada instante para edificar nuestra vida, priorizar las cosas de Dios y glorificar Su nombre.
Priorizando la Fe y la Familia
La enseñanza hace un llamado apasionado a valorar a la familia —padres, hijos y cónyuges—, a ser padres presentes y a reconciliarnos activamente con amor. No debemos dar por sentada la presencia de nuestros seres queridos, sino demostrarles afecto y afirmación cada día. Seamos prudentes en cómo vivimos, no como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada oportunidad (Efesios 5:15-17). Esto implica darle a Dios nuestro mejor tiempo, y no conformarse con darle solo las “sobras” de nuestro día.
El Consuelo Inquebrantable de Dios
El mensaje principal se centra en encontrar consuelo en medio del dolor y la pérdida. Cuando la ausencia de un ser amado nos abruma, la tristeza y el desánimo pueden tomar control. No obstante, la Pastora Ramírez nos recuerda que Dios está siempre cerca para salvar y consolar a los que están quebrantados de corazón (Salmo 34:18). Él ha amado a Su pueblo con amor eterno (Jeremías 31:3), y Su consuelo es una promesa. La certeza de que el Señor ya ha preparado un lugar para nosotros en las moradas eternas nos da una esperanza inquebrantable que trasciende el dolor terrenal (Juan 14:1-3).
Incluso en los momentos más difíciles y dolorosos, debemos recordar la verdad de Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Hay un propósito divino que opera incluso en la adversidad. La conclusión final de esta enseñanza se alinea con la de Eclesiastés: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque este es el todo del hombre” (Eclesiastés 12:13-14).
Únete a esta enseñanza de CARA Iglesia Cristiana y aprende a rendir tu tiempo al Señor, a vivir sabiamente y a encontrar el Consuelo de Dios en cualquier circunstancia.