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Nuestra Respuesta Ante el Sacrificio de Cristo
En el caminar de la fe, a menudo nos llenamos del ruido del mundo y las etiquetas que intentan definir nuestra existencia.
Sin embargo, existe una pregunta fundamental que trasciende cualquier incertidumbre: ¿quién es Jesús para nosotros hoy?
Como se nos enseña en Mateo 16:15, el Señor no busca definiciones externas, sino una confesión personal de quienes caminamos con Él día a día.
Reconocer que Jesucristo es el Hijo del Dios viviente es el primer paso para una transformación radical que no se basa en tradiciones, sino en una relación viva y directa.
Creer, Arrepentirse y Seguir
Responder a Jesús implica mucho más que conocimiento intelectual; es una rendición total a Su voluntad.
La Biblia nos advierte en Santiago 2:19 que incluso los demonios creen y tiemblan, pero la fe que salva es aquella que nos lleva a recibir
Su autoridad. Este proceso de fe genuina produce un fruto indispensable: el arrepentimiento.
Según Hechos 3:19, el arrepentimiento es un cambio de dirección que permite que vengan tiempos de refrigerio a nuestra vida, borrando nuestro pasado y dándonos un nuevo rumbo.
No podemos abrazar la santidad de Cristo mientras nos aferramos al pecado; responder es decidir dejar de ser el centro de nuestra propia vida para que Él gobierne.
El Llamado a una Vida de Discipulado
El compromiso con el Reino es un llamado radical a la acción. Jesús nos invita en Lucas 9:23 a negarnos a nosotros mismos y tomar nuestra cruz cada día para seguirlo.
No somos llamados a ser simples admiradores, sino discípulos que oyen Su voz y le siguen, tal como se describe en Juan 10:27.
Aunque seguir a Dios pueda costarnos comodidades o reputación, no hacerlo nos cuesta el destino eterno.
Hoy es el tiempo de gracia para decidir, como declara Josué 24:15, que “yo y mi casa serviremos a Jehová”, rindiendo nuestra voluntad ante Aquel que nos llamó con amor y cicatrices en Sus manos.