Jesús te Sana
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Jesús te Sana:
El Evangelio es Poder de Dios: La Llamada a Seguir las Pisadas de Jesús
¿Alguna vez te has preguntado si tienes el poder para transformar una vida o ser el instrumento de un milagro? El Pastor Isaí Belderrain aborda esta pregunta con un mensaje claro y desafiante: la vida cristiana no se limita a una “idea bonita”, sino a imitar literalmente los pasos de Jesucristo y a actuar bajo la autoridad de Su Evangelio.
En esta poderosa predicación, descubrimos que el Evangelio es más que un conjunto de enseñanzas; es el “poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). Jesús nos ha dejado un ejemplo (1 Pedro 2:21) para que seamos agentes de sanidad y restauración en nuestro entorno, comenzando por nuestra casa, escuela u oficina.
Levantarse de la Parálisis de la Vida
El mensaje profundiza en la historia bíblica de Eneas, el paralítico postrado en Lida por ocho años (Hechos 9:32-35). Este hombre, que no nació enfermo, representa las “parálisis” que nos detienen: la frustración de un mal negocio, el dolor de una traición o la prisión de una adicción. La orden de Pedro fue directa: “Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama.” Esta instrucción es un llamado a la fe inmediata. Cuando recibimos la palabra de Dios, debemos levantarnos sin dudar, sin buscar las burlas ni el egoísmo humano, y dejar de abrazar el lugar de nuestra aflicción.
La Autoridad sobre el Luto y la Muerte
El Pastor Isaí nos recuerda que el poder de Jesús no tiene límites, ni siquiera ante la muerte. Analizando el milagro de Tabita (Dorcas) en Jope (Hechos 9:36-41), aprendemos sobre la fe necesaria para sacar de nuestra vida las “voces de burla” (aquellas que cuestionan a Dios y ridiculizan nuestra promesa) y declarar vida sobre lo que está muerto. Tal como Jesús dijo a Jairo (“No temas, cree solamente” – Marcos 5) y como Pedro repitió: “Tabita, levántate.” La victoria está en repetir la palabra del Maestro y confiar en que Su poder actuará a través de nosotros.
Es tiempo de dejar de ver al mensajero y enfocarnos en el mensaje. En el nombre de Jesús, tú tienes la potestad para resucitar lo que parecía perdido y manifestar el milagro que tu familia y tu comunidad necesitan.