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Dios Consuela en Navidad-Dios está Cerca de Nuestro Dolor

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La temporada de fiestas, a menudo sinónimo de alegría y celebración, puede convertirse en un tiempo de profundo dolor y vacío para quienes han experimentado la pérdida de un ser amado. En este poderoso y sensible mensaje, los pastores Abelardo Ramírez y Lalita Martínez abordan la realidad de la tristeza y la ausencia, recordándonos que el mensaje de la Navidad es, en esencia, una promesa de esperanza eterna en Cristo Jesús.

 

La Paz que Supera el Entendimiento

 

En la iglesia CARA, reconocemos que el dolor es real, pero también lo es el consuelo de nuestro Padre Celestial. Se nos invita a entregar nuestras cargas y tristezas ante el trono de Su gracia. En medio de la pena y la nostalgia que produce la ausencia, la Palabra nos promete una paz que no tiene sentido para el mundo. Esta paz, la de Jesús, no es la ausencia de problemas, sino la presencia de Dios en el problema, guardando nuestros corazones y pensamientos (Filipenses 4:7). Es la certeza de que, aunque andemos en valle de sombra de muerte, Su vara y Su cayado nos infundirán aliento (Salmo 23:4).

 

Tesoros para la Eternidad y Consuelo Mutuo

 

La vida en la Tierra es temporal, pero el propósito de Dios para nosotros es eterno. El quebrantamiento y las tribulaciones momentáneas que experimentamos en este mundo tienen un gran valor espiritual, pues producen en nosotros un eterno peso de gloria (2 Corintios 4:17-18). La clave es enfocar nuestra mirada en las cosas que no se ven, que son eternas. El Dios de toda consolación no solo sana a los quebrantados de corazón y venda nuestras heridas (Salmo 147:3), sino que nos equipa para que, con ese mismo amor y misericordia que hemos recibido, podamos consolar a otros en sus propias tribulaciones (2 Corintios 1:3-4).

 

La Promesa del Reencuentro y Descanso

 

El Señor Jesús nos asegura que la muerte no es el final. Confiamos en Su promesa de que en la casa de Su Padre hay moradas para todos Sus hijos (Juan 14:1-3). Al llegar a Su presencia, Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos, y ya no habrá más llanto, clamor, ni dolor (Apocalipsis 21:4). Si tu corazón está cansado y cargado por el duelo, Jesús te extiende una invitación abierta: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). En Él solamente reposa nuestra alma y nuestra esperanza (Salmo 62:5). No temas, porque Su amor es más fuerte que cualquier circunstancia, incluso que la muerte (Romanos 8:38-39). Permite que Su amor te envuelva y te sostenga.

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