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La Palabra En Mi Boca
- 29 octubre, 2025
- Publicado por: Ma. Luisa Rivera Gómez
- Categoría: Enseñanza para Mujeres
La Palabra en Tu Boca
El Poder Transformador de la Palabra en Mi Boca: ¿Instrumento de Dios o de Maldición?
¡Hola a todos! Quiero compartir una reflexión profunda que ha tocado mi corazón y que, estoy seguro, resonará en muchos de ustedes. Se trata del asombroso poder de la palabra que Dios nos ha dado y cómo la usamos a diario. “La Palabra en mi boca” no es solo una frase; es una declaración de intenciones.
Cuando el Mar y los Vientos Obedecen
Me impacta la escena que nos relata Mateo 8:23-27, cuando Jesús duerme plácidamente en la barca mientras una tempestad amenaza con hundirlos. Los discípulos, llenos de terror, le gritan: “¡Señor, sálvanos, que perecemos!”
Su respuesta es poderosa: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe?” Y al levantarse, simplemente reprendió a los vientos y al mar, y se hizo la bonanza. ¡Qué contraste! La palabra de Dios es espíritu, vida y poder. Crea y transforma; incluso la naturaleza le obedece. Esto me lleva a preguntarme: si el temor es una “fe negativa” que cree que lo malo va a suceder, ¿cuántas veces usamos nuestra boca para profesar ese temor, en lugar de la fe en el poder de Jesús?
La Lengua: Un Fuego Indomable que Contamina
Pero la Biblia también nos da una advertencia seria sobre nuestra propia palabra. Santiago 3:5-12 describe la lengua como un miembro pequeño pero que se jacta de grandes cosas y puede encender un “grande bosque.”
- La llama que inicia la destrucción.
- Un “mundo de maldad” puesto entre nuestros miembros.
- Con ella bendecimos a Dios, ¡y maldecimos a los hombres hechos a Su imagen!
Esta dualidad me confronta. ¿Cómo puede de una misma boca salir agua dulce y amarga? Reconozcámoslo: todos ofendemos muchas veces con la palabra. Es tan poderosa, que la única manera de ser “varón perfecto” es si logramos refrenarla. Mi boca, la que debería ser un instrumento de bendición, a menudo se convierte en un arma de crítica, chisme y temor.
Mi Boca: Instrumento de Dios para Grandes Obras
La buena noticia es que hemos sido creados en Cristo Jesús para buenas obras (Efesios 2:10). ¡Y nuestras palabras son parte de esa obra!
Cuando Dios habló, creó el mundo (Génesis 1). Y Jesús, en Juan 14:12, nos dijo que las obras que Él hizo, ¡nosotros las haremos también, e incluso mayores! Él sanó, resucitó y controló la naturaleza, todo por la palabra de fe.
Dios quiere que seamos Sus representantes. Nos dio la autoridad para atar en la tierra y desatar también (Mateo 18:18). ¿Imaginas el impacto si usáramos nuestra boca para:
- Declarar sanidad en lugar de enfermedad.
- Profetizar vida en lugar de muerte.
- Compartir la Palabra de Dios con valentía, sin importar la rebeldía de quienes nos rodean (Ezequiel 2).
Un Llamado a la Limpieza y la Fe
Hoy es un día para humillarnos y pedir perdón. Mi boca no siempre ha sido un instrumento de Dios. He usado mi lengua para el chisme, para criticar, y para dar fuerza al miedo.
Quiero que mi experiencia sea como la de Isaías (Isaías 6:5-7), quien, reconociendo sus “labios impuros”, fue tocado por un carbón encendido del altar para remover su culpa y perdonar su pecado.
Mi oración de hoy es: “Padre amado, me presento delante de Ti y te pido perdón. Lávame con Tu sangre preciosa. Limpia mi boca y mi lengua. A partir de hoy, que mi boca solo se abra por causa de la fe en Cristo Jesús.”
El poder de Dios habita en Sus palabras, y a través de la fe, ese poder puede manifestarse en las nuestras. Decidamos hoy usar nuestra lengua para bendición, para edificación y para desatar el poder de Dios en la tierra.