Jesucristo te Sana
El Pastor Isai B. te desafía a seguir las pisadas de Jesús. Aprende del ejemplo de Pedro al sanar a ...
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Predicador
Isai Belderrain Tomé
- Descripción
- Currículum
- Reseñas
Es un mensaje enfocado en la instrucción de Jesús de seguir Sus pisadas (1 Pedro 2:21) y el poder que el creyente tiene para impactar el mundo a través del Evangelio (Romanos 1:16). El mensaje se estructura en dos historias bíblicas narradas en el libro de Hechos, demostrando la madurez espiritual del Apóstol Pedro al imitar a Jesús:
1. La Sanidad de Eneas
- El Llamado a la Acción: El Pastor enfatiza que la única forma de ser una bendición es practicando la obra de Dios, no solo en la iglesia, sino en el trabajo y la escuela. Pedro, al salir a visitar a la iglesia, encontró a Eneas, un hombre que llevaba ocho años paralítico en Lida.
- La Causa de la Parálisis: El mensaje no se enfoca solo en la parálisis física, sino en las situaciones de la vida que nos dejan “paralíticos”: la traición, la ruina económica o la pérdida de un ser amado.
- La Declaración de Autoridad: Pedro le dice a Eneas: “Jesucristo te sana, levántate y haz tu cama.” Isai B. resalta que Pedro no usó su propio poder, sino que declaró el poder de Jesús, replicando Sus palabras. La orden de “haz tu cama” simboliza el despojarse de la prisión que representaba ese lugar de postración y no volver al “vómito” del pasado.
2. La Resurrección de Tabita (Dorcas)
- La Confianza en Dios vs. la Confianza en Humanos: Tabita, una discípula de Jope conocida por sus buenas obras y limosnas, enfermó y murió. Las viudas que la rodeaban se lamentaban, habiendo puesto su fe en un humano. El Pastor advierte sobre el peligro de poner nuestra confianza en personas que pueden fallarnos, marcharse o morir.
- La Imitación de Jesús: Cuando Pedro llega y encuentra el alboroto y el lamento, saca a todos de la sala y se postra en oración. Este acto imita a Jesús cuando resucitó a la hija de Jairo, expulsando a la gente que pasó de la lamentación a la burla.
- La Palabra de Fe: Pedro, lleno de confianza, dice: “Tabita, levántate”, seguro de que las mismas palabras de Jesús (“Talita Cumi”) obrarían el milagro.
El mensaje concluye con un llamado a la madurez espiritual, a dejar de escuchar las voces de duda y burla, y a clamar a Dios con la confianza de que Él tiene el poder de levantar, sanar y resucitar lo que creemos muerto.
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