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Cuida tu León

Este mensaje nos recuerda que no basta con invitar a un "León" (el nuevo creyente) a la iglesia. Nuestra responsabilidad ... Mostrar más
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AMximiliano

Esta poderosa enseñanza se centra en la Gran Comisión y la responsabilidad ineludible de cada creyente de hacer y cuidar discípulos. El mensaje usa la analogía del “León” para referirse a aquellos que se acercan a Cristo: son fuertes, pero a menudo están heridos y necesitan cuidado.

El Rol del Creyente: “Traedores de Leones”

El Pastor enfatiza que no basta con la invitación inicial. La parte más difícil y crucial es el acompañamiento:

  • Responsabilidad Continua: No se trata de simplemente traer a una persona a la iglesia y “dejar al León solito”, sino de cuidar, atender y monitorear su corazón en su camino de fe.
  • Camino de Santidad: La salvación es un momento, pero el camino posterior es de santidad, un proceso que se debe recorrer acompañado por la familia de la iglesia.
  • La Iglesia como Hospital: La congregación es un hospital para el alma, donde los “leones lastimados” llegan enfermos y son sanados por Cristo, el Médico de médicos.

Testimonio: Nuestra Carnada más Fuerte

La herramienta más poderosa para el evangelismo es la vida transformada del creyente:

  • Tú eres la Carnada: La forma más efectiva de atraer a otros es con nuestro testimonio. Los incrédulos, especialmente los más cercanos, necesitan ver que nuestras palabras están respaldadas por un cambio real en nuestra conducta.
  • Sé Sal y Luz: El creyente debe sonreír, ser afable y mostrar la luz de Cristo, para que los demás anhelen la paz y la presencia de Dios que reside en nuestro corazón.
  • El Mandato de Discipular: Obedeciendo a Mateo 28:18-20, el Señor nos dio la potestad para ir y hacer discípulos, enseñándoles a guardar todo lo que Él nos ha mandado.

El Espíritu del León Transformado

Aunque Cristo nos sana y nos da mansedumbre, no dejamos de ser “leones”:

  • Un Guerrero Fuerte: Inspirado en Proverbios 30:30, el León es fuerte entre todos los animales y “no vuelve atrás por nada”.
  • Un Proceso, No un Acto: Dios no nos cambia inmediatamente, nos transforma. Entendemos que somos guerreros del reino con una encomienda clara: ir por aquellos que están necesitados urgentemente de la luz de Dios en un mundo lleno de delincuencia, soledad y oscuridad.
  • La Victoria es el Destino: Debemos hablar de Dios con convicción y denuedo, sabiendo que, a pesar del proceso, el destino del León de Cristo es la victoria.
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